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sábado, 26 de enero de 2013

POLVO





quedará fundido en la retina
en el fondo del alma
y se hará lodo el dolor
brillaremos salidos del cuerpo
cuando sólo habrá luz
y seamos de nadie
cuando todo a la vez
sea polvo que alberga universos
y al polvo volvamos
con dios o sin dios
sólo a ser
o no ser
pero sin prisas joder!


griFOLL
26.01.13
casserres poble poema

jueves, 24 de enero de 2013

la canción de Kanterburií






Lobo salido de la cueva
Oh lobo azul de carne sólo y huesos
Vuelve adentro
Oh Kanterburií  Kanterburií
Para morir aquí
Con el secreto de las moscas
Lobo azul de los bosques
Vuelve adentro
Hasta las llagas del fondo
Vuelve adentro y espera
Y espera en kanterburií
Para morir aquí
En el canto que acontece
Y por lo que la tierra
Carne de carne
Reclama
Oh lobo azul empezado
Por el final
Sabe a delirio tu aliento
Y a furia de vientos aullados
Tu hiel
Que es la miel del poema
De la canción azul de Kanterburií
Que cantan los chimpancés
Cuando vuelves adentro a morir
Ya lobo de moscas
Nada de algo
Una vez
En la noche secreta del bosque



griFOLL
24.01.13

miércoles, 16 de enero de 2013

HOY



Hoy seremos capaces
como lo fuimos ayer
cuando tampoco lo éramos.
(…)
Hoy habrá culpables en el juzgado,
pecadores en la iglesia
y locos en el psiquiátrico.
(…)
Hoy nos miraremos a los ojos
cuando nos hablemos y
nos hablaremos sin mentirnos al espejo.
(…)
Hoy seremos bellos como nuestros sueños.
No será un día normal:
los días normales no existen.

griFOLL
16.01.13
Casserres poble poema

martes, 15 de enero de 2013

INSTANTÁNEOS





somos un instante
apenas y lo fuimos
un instante eterno
que deshizo el tiempo y las distancias
y lo seguiremos siendo
pronto habrán pasado diez
veinte años
treinta
todo habrá sido un instante
un suspiro nada nada
lleno de olvidos nada
lleno de recuerdos…
entonces
de repente flotaremos en un mar del trópico
y eso será la muerte


griFOLL
15.01.2013.
Casserres poble poema

domingo, 13 de enero de 2013

NUNU





NUNU


El paso de lava por mi lengua te dio nombre, palabra de fuego danzante, néctar poseso, mezcla de todos los sentimientos hirviendo en la misma cabeza horneada con ajos, batida con crucifijos. Y a hostias hasta romper el cráneo que contiene la materia enemiga. La materia enemiga no tiene colores y es familia de la nuya. Lejana. Por eso la llamé Nunu, que también suena a pastoso, a cosa espantosa, pantanosa, pútrida y lodosa. (Que capacidad de envase tiene el cráneo. Al vacío, digo).
Y durante años, Nuno eso, Nunu lo otro, Nunu manda, Nunu se encarga, ya piensa Nunu, Nunu es perfecta.
Pero la nuya tiende a huir, sobretodo del ser humano, y Nunu hacía lo mismo: avanzar selva adentro, pasando por el inconsciente, yendo más y más allá; hasta el final pretendía ir si los señores de las batas blancas y azules y verdes y rojas no la hubieran despistado con tanta realidad. Eran los cazadores de Nunus.
Los cazadores de Nunus son unos señores que huelen a vinagre y a especias, generalmente desconocidas, no tienen pelo en la cabeza y acostumbran a celebrar la caza de cada presa con vino de setas, una elaboración antigua que se preparan ellos mismos a base de ciertos hongos psicoactivos. Después danzan toda la noche y al día siguiente no le temen a nada. Permanecen en estado de no-miedo durante unas treinta horas.
Pasado el tiempo, eso sí, necesitan otra buena pieza en su cesta para seguir con la fiesta, pues si no hay presa tienen prohibida cualquier celebración. Y todo es una bola de nieve si vuelven los temores. Y a los Nunus se les teme, no es para menos la deuda.
Una vez una infección de virus humanos les quemó el planeta con bombas atómicas y dinero menstrual.

Josep griFOLL
13.01.13.
casserrespoblepoema

sábado, 12 de enero de 2013

EL ABSURDITISMO



EL ABSURDITISMO
(¿)nuevacorrienteestética(?)


Esas nubes que hormiguean tras de mí en la noche como extravagantes rocas del revés, ¿a qué vienen?, le preguntaba inquieto el viejo al esqueleto que hacía más de cien años que andaba sin lengua ni la parte de la mandíbula inferior por el limbo haciendo clac clac con cuatro costillas que le colgaban del cuerpo y poco más.
Esas nubes no vienen, se van, dijo el esqueleto moviendo los omoplatos hasta el occipital. No tengo ojos, pero hace más de quinientos años que estoy aquí. Conozco el clima, añadió.
Durante siete días y siete noches anduvieron juntos, sin rumbo pero nada lentos. En silencio. Y en el primero, el viejo conoció el Mar, y en el segundo, al Diablo. Al tercer día, conoció a Dios, y en el cuarto, la Enfermedad. Los días siguientes, y en este orden, conoció el Amor, el Vicio y la Intuición.
El esqueleto le contó al viejo que ahora, lo habitual era que saliese alguien a preguntarle si ya estaba dispuesto.
-¿ Dispuesto a qué? ¿ Quién…De dónde saldrá?
-Saldrá de la voz, de la voz de tu boca, de la boca que aún conservas. Y entonces, como siempre, tendrás que elegir. La diferencia radica en que ésta vez lo harás consciente. Este es el concepto de la correbilidad, si me permites, amigo mío.
- No lo entiendo. ¿Dónde estoy?, quiero saberlo. ¿Qué me ocurre?, ¿sueño?, ¿muero?, ¿nazco?
-Escucha, no te escuchas. Hablas, hablas, hablas. Preguntas y ni esperas si hay respuesta. Te vas a fundir. No serías ni el primero ni el último. Esa es vuestra cruz, el bla, bla, bla…
¿El bla, bla, bla...?, ¿la literatura? , ¿te refieres a los libros y todo eso? Casi. Cuando se convierte en arte, ¿tú qué opinas?( ¿ Puedes ver éste trozo de espejo caído en medio del cuento? Aquí sonríes).


“Por eso considero
que es a mí, enfermo perenne,
a quien corresponde curar a todos los médicos,
-que han nacido médicos por insuficiencia de enfermedad-
y no a médicos ignorantes de mis estados espantosos de enfermo,
imponerme su insulinoterapia,
salvación de un mundo postrado”.
Antonin Artaud.

Esas nubes que hormiguean tras de mí, ¿ son cuervos?, ¿ existe esta realidad en alguna otra parte fuera de mi?, ¿existo yo? Nunca fuiste leído, mi Johannes de Silentio. Tu, tal vez, Guy, sufrido por lucidez desbordante que desprendes a finísimos bocados limpios como bisturíes una noche de locura secreta en el pueblo secreto de los locos. Allí en el bosque.
Pequeño reverendo negro, hábil vendedor de hierbabuena y tu, después ya pasarán los invitados. (¿Es mi funeral? No lo sé, no he mirado la caja, ¿voy? Ve. Pues sí, lo es. ¿Ves?). Siguen por orden los recuerdos infantiles, la primera salamandra, la segunda calada. Yo no sabía que la segunda calada era eso. Yo no sabía que las segundas veces ya nunca pueden volver a ser las primeras.
Dormir en el sofá con una libreta al lado, pero dormir sin dormir, como ahora, delirar, ensoñarse. Y de golpe la cabeza dentro de un cubo de metal de agua con hielo en la nieve. Eso. Eso es lo que un día sucede. Simple como una aspirina. Romántico como una sipia y capaz de ahogarse en el primer vaso de agua por vacío y seco que parezca. Se ahoga que desaparece por completo. Más que Pulgarcito. Y ahora necesita un trozo de carne, la que sea, para poder seguir escribiendo como un buitre, escribiendo el mismo mensaje en los cielos, los buitres, ¿los conoces? ¿Tocan blues? Esos pájaros que hormiguean…
¿Qué hormiguean esas nubes tras de mí, tras de ti? No preguntes, Gato que pasabas, pasa por aquí, no nos traigas al miedo, lo conocemos y gracias. Aquí se oyó una oscura luz. Grave. Durante días seguimos con toda nuestra colección de estómagos, partidos. Por eso dolían las piedras, los pies llenos de letras.
Esas nubes y el miedo y el viejo y el esqueleto y los juegos de palabras para descubrirse, para ir quitándose las capas sobreras y rascarse las malas, por querer ser mejor persona, persona abstracta claro, persona.
Confundirás deseo con amor, gesto con palabra, silencio con densidad, diagnostico con verdad. Mientras, crearemos el “absurditismo”. Usaremos telas de colores del garaje de Cueva y traerán imposibles las Migrañas en desuso que hemos invitado a tu funeral festivo, como lo querías. Y así, absurdo, sin sentido, como la muerte.
A ver quién te pilla, cabrón.

“todos los ruidos están aprisionados en el hielo”
Antonin Artaud.


Entre líneas, dice como dejando entrar así al frío, a su frío también, de poeta melenudo con cabeza grande hasta el final del universo. Y cruza sin red. Y así se la juega. Y no existen vencedores ni perdedores, sinó visiones, sólo visiones y estómagos rotos y espaldas que aguantan esqueletos como milagros que aún andan por los lugares, éstos, tan comunes y desconocidos a la vez, tan cotidianos y olvidadizos y tan llenos de recuerdos futuros.
Esas nubes, de sus formas, de sus gestos, de sus secretos, de su conexión eléctrica de rayos con el átomo del absurdo, el más absurdo que pueda ser tocado. Y, esta vez, Antonin lo sabe, no hablo del monstruo del Doctor Frankenstein, y sus rasgos se parecen y los dos recibieron gran carga de electricidad en sus cerebros ( Artaud con los electroshocks). Ese niño monstruoso… ¿Qué le pasa a ese niño monstruoso? Conoce lo absurdo. Siente el absurdo. Le dicen que se hace mayor o lo que sea, pero lo que realmente pasa es que el niño ya es absurdo, ha entrado. Empieza la fiesta.

Josep griFOLL
13.01.13
casserrespoblepoema

jueves, 13 de diciembre de 2012

LIMARY RUIZ APONTE a REVISTA CRONOPIO

http://www.revistacronopio.com/?p=9445


Literatura Cronopio | Revista Cronopio - Ideas Libres y Diversas -->
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Literatura Cronopio




Marta

CERÁMICAS Y OTROS RELATOS

Por Limary Ruiz Aponte*
Siempre se anda huyendo del fuego, de las historias de terror. Mi abuela tenía un gato negro de cerámica, una botella de agua de azahar y un frasco de manteca de ubre de vaca en su cuarto. Aquello era algo mágico. Me gustaba ponerme sus rolos en la cabeza.

OTOÑO
Creo que los buses andan helando la carretera. Se la comen a mordiscos en las esperas. Miré el reloj, habían seis horas de diferencia, una isla fatigada y una muchedumbre de pie llorando. Las banderas se deben quemar sobre la tierra.
FIJACIONES
Tengo una fijación con los pasaportes. Me gusta olerlos, ojearlos, quemarlos. Ayer rosticé el águila del mío. La libertad se me quedó en las pantorrillas. Creo que volveré a los himnos eclesiásticos y a las enaguas en misa.
CONTINUIDADES
Al final el exilio se resume en la nostalgia de una chiringa volando o en el trompo sin cabuya. Algunos pasteles deben enfriarse en la boca de los expertos. La infancia nos la dibujaron con trenes de madera cuando ya los videojuegos nos cargaban los ojos. Se equivocaron de historia.

1920
Nunca he entendido el odio de los mortales. Las señales nos distinguen, los ojos, los cuerpos, las manos. Cada célula gritando, cada paso y esas noches que se nos enjuagaron en los ojos. Creo que hemos llorado en la patria distinta. Aquellos tomates no merecían aquellas manos.
VIRGEN KITSCH
¿Porqué destetamos a la tierra, porqué le arrancamos su pudor? Hemos condenado el azúcar, al llanto de la noche y a la lluvia negra de la Colosal. Ahora patinamos sobre hielo y Doña Fela nos sonríe con su manto iluminado.
BAÑO EN VIEJO SAN JUAN
No se puede pasar si un paño inmaculado, no se puede pasar con sonrisas. Aquella exhibición, aquel café. No se puede pasar a menos que el cuerpo lo ordene. La próxima vez me orino encima.
INTELECTUALÍSIMA
Hay un orden interesante en las torres letradas. Se escupe, se come, se devora, se vuelve a escupir. Creo que volveré a los carros públicos, al tren urbano, a una parranda sin planificar.
REPETICIONES
Creo que volveré a mis abuelas, esas desconocidas que viven en mis ojos o en mis pechos lacerados. Aquellas que me lloraron en el nacimiento. Creo que me quedo con ellas. La sabiduría del silencio nos une desde la muerte.

¡QUE LLUEVA!
Hay lluvias y vírgenes de la cueva que no pueden navegar. Un día el columpio se me enredó entre los dedos, pero como si la arena fuera alfileres se me escapó entre las manos. De aquellos días solo tengo algunos cabellos rubios que resucitan en las muñecas de mi sobrina. Las manos no paran de sangrarme desde entonces.
MOTAS
Cando sea vieja coseré motas. Sirven de antídoto contra el olvido y las arrugas. Las recortaré sobre una tapa de mantequilla, las coseré con trozos de tela regalados. Luego, me haré una corcha de distintos colores. Mi abuela me cosió una; guarda el sonido del mar.

DULCES DE ANÍS
Cuando niña se los robaba a mi abuela. Ella los guardaba en la gaveta de los rolos. Otras veces los escondía en las batas de su armario. ¡Cuánto extraño aquellas bolitas rosadas! De adulta el anís quemaba mi garganta.
____________
* Limary Ruiz-Aponte nació el 7 de abril de 1987 en Mayagüez, Puerto Rico. Cursó su Bachillerato en Arte con una concentración en Estudios Hispánicos en la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Mayagüez. En dicha institución fue miembro activo de la organización teatral, Teatrum. En la misma fungió como actriz, escenógrafa y directora escénica. También fue actriz en colaboración con la compañía Casa Cruz de la Luna y fue miembro del Taller de Ciencia, Tecnología y Teatro de Aravind Adyanthaya. Ha terminado los requisitos académicos conducentes al grado de maestría en Estudios Hispánicos de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras. Durante el verano 2011 participó de un intercambio académico con el Centro de Estudios Martiano en La Habana, Cuba. Actualmente cursa estudios graduados en la Universidad de Pittsburgh donde ha sido galardonada con la beca K. Leroy Irvis. En el verano 2012 obtuvo una beca para realizar una investigación sobre Performance y Teatro con influencia latinoamericano en Barcelona. Allí colaboró con la compañía teatral Vueltabajo. También participó en el Congreso del Instituto Latinoamericano celebrado en la Universidad de Cádiz, en el cual presentó un trabajo sobre teatro cubano. Ha publicado en la Revista del Instituto de Cultura Puertorriqueña y algunos de sus textos ficcionales se encuentran en diferentes espacios cibernéticos.
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sábado, 11 de agosto de 2012

NARANJO, por Limary Ruiz-Aponte





Naranjo

No recuerdo tu nacimiento. Tampoco tu muerte. Te recuerdo en el purgatorio. Por eso te amo, te extraño, aunque no te necesito. Te recuerdo llorando, subiendo unas escaleras y aplastando una gata con una bicicleta.

Mayagüez. Hay un barrio construido con la lejanía macondial, pero en su paralelismo histórico anacrónico más próximo, donde aún los residuos humanos añoran los años muñocistas. Allí había una casa con rosas y espinas a sus alrededores, cuatroniños y cuatro bicicletas. (¡Que llueva! ¡Que llueva la virgen de las cuevas!) Alrededor de aquella casa, corrían sus bicicletas sin tocar espinas, hasta que los augurios de la vieja gritaban: -me van a matar las rosas y se van a enterrar las espinas. A la vuelta siguiente choque múltiple en dos ruedas a la cuatro y ¡pum!: espinas enterradas en manos, en batatas, en muslos, en nalgas. (¡Los pajaritos cantan las nubes se le-van-tan!) Espinas pequeñas marrón verdoso, espinas que hacían llorar y gritar. Luego botella de alcoholado en mano; espina que sale y alcoholado que corre, lágrimas que salen y risas al fondo: -una pescosá por haber dañado las matas y no apearse a tiempo de allí.

Un día en tierra y sin alcoholado estaban en un columpio, los niños. (El cielo nublado.) Mese que mese, mese que mese y tiqui-tiqui-tiqui-tiqui. Columpio versión corregida y editada en formato APPA por un herrero: cadenas mohosas gruesas, residuos de maderas pintadas anclado con cemento a la arena del patio de la casa. Mese que mese y ¡ay! mese que mese y ¡ay! ¡ay! ¡ay!. Espinas enteradas más gruesas, más largas en las batatas y en las espaldas. ¡Ayyy! ¡Ayyyy! ¡ah! ¡ay! ¡Y que me canso de esto! Había un árbol de naranjas detrás del columpio y un taller de herrería al lado. Resultado: sogas amarradas al árbol y hala que hala, hala que hala y vamos que podemos y hala que hala, y ya mismo el sol cae. Y no había adultos y hala que hala. Y las espinas que se entierran en las manos y las manos sangraban y el sudor corría y la arena en sus pies y el columpio mese que mese, solo muy solo ( y la virgen de la cuevas no quería que lloviera) y el árbol que se afincaba a su arena. (Arena que fue separada de la costa para repartir parcelas como reforma de pan, tierra y libertad. Porque el progreso necesita individualización e industrialización y estos niños metaforizaban la invasión). Cuatro niños: una líder, una co-lider, un llorón y un pequeño arrancaron el naranjo de raíz para poder mese que mese, en el columpio. Sudados y extasiados con las manos quemadas por la soga, con espinas, sin corona, enterradas y el árbol derrumbado, desraizado, lo niños celebraban. Los adultos poco a poco salían, sin poder regañar, ni decir nada, atónitos, porque aquellos derrumbaron solos el obstáculo para el mece que mece. (Ahora metáfora de lucha y la libertad.) La gata se revolcaba en la arena. Tú no lloraste ese día; había sequía, la virgen estaba menstruando.

Limary Ruiz-Aponte.

PERSIANAS, por Limary Ruiz-Aponte



“…las madres son víctimas ecuestres

desde la raíz infinita de su seno

y su cálida leche nos hace viciosos

del tiempo...”

Raúl Guadalupe De Jesús

Persianas

Las creencias están ligadas al agua. Un rio, una playa, un vientre, una botella. En un país vecino los hombres y mujeres, soy inclusiva, luchaban por la comida que caía del cielo, como maná, pero sin dios y con mucho neoliberalismo. Creo que dios, de ser, es capitalista. En mi país las botellas vuelan dentro de las universidades. Pero no hablare de agua sino del vuelo. (Me he cortado las alas.) Federici ha resucitado.

En una casa frente a una playa hay unos niños, un perro y una verja sucia. Dentro existe una mujer de un solo seno, inflado, relleno, brutal del cual mana leche, no es milagroso. Es el resultado de varias preñeces, de mutaciones genéticas y de años de sexo impúdico, bien hecho. Acostada en el piso lacta a su nueva criatura mientras todos pasan y la ven con asombro. La juzgan, ella sonríe. La niña en sus brazos es robusta y de su boquita, de sus labios gruesos, resbala una gota blancuzca con un poco de saliva. La madre toma agua dasani 16 oz embotellada. En el centro hay una anciana que llora desnuda en un sofá, mientras olvida en conciencia quién fue. Hay un hombre que bebe escondido bajo una sabana. Hay un joven masturbándose en el baño. Gritos de vecinos, peleas de perros, gallinas que ladran y olas que baten. Pausa. La gran madre acaricia el cabello de su hija.

Una tarde calurosa entré en la casa. Bese a la anciana y me invitó a sentar. Me preguntó por novios y el trabajo. Le respondí lo deseado. Nos reímos. Me dijo que todo era perfecto. Me llamó por mi nombre. (La recordaba gritándome que me estuviera quieta, que no le diera a las persianas.) Lloré como se hacerlo. En silencio y sin lágrimas. Me despedí. No soporte el olor a leche rancia de la casa. No soporte los cambios de los floreros. Me fui.

Al lado, y mi realidad se confunde con letras, hay una casa alta, muy alta, donde se cree en los márgenes aunque se olviden. Donde hay una soledad que no se pude limpiar ni con lejía, y miren que estoy ciega. La soledad se siente desde del primer sillón solitario que se mece solo frente a otro. Sigue por un gato que se lame sin parar, compulsivamente y termina por los habitantes que cargan sus muertos, sus realidades, sus pasados y sobre todos sus futuros como homenaje. No hay muchas lágrimas, hay muchos dolores y pocas curas; el eufemismo prevalece. En esa casa últimamente la soledad se ha espesado. Hay más alcobas vacías, más fronteras y menos personas con quien contar. Hay una decepción, no solo por sus vidas, sino por el país. Entré, también, estaba en casa, pero me sentí desnuda (como la religión predica). No me podía mover. Hablé y hablé y solo encontré silencios y deudas que pagar. Amenazas de despidos, desempleo y un televisor que proyecta a madres lanzando botellas de agua a sus hijos. Lloré, perdí mi lugar, me sentí un ave con pico y sin alas, quería recibir agua embotellada. Bajé las escaleras vi la mujer lactando. Me despedí. Me monté en el carro, tomé la autopista. Sentí alivio, lloré todo el camino nadie lo supo.

-¿Me das una?

-Un dólar.

-Gracias.



Limary Ruiz-Aponte.

viernes, 10 de agosto de 2012

JESUS LIZANO

De la ja inexistent revista " El Pou de Lletres"
text: francesc foguet i boreu
imatge: griFOLL







sábado, 28 de julio de 2012

Exposición de Josep Grifoll en el Local de Magatzem Voltaire


 por
Limary Ruiz Aponte


“No sempre el dolor n’ engendra més, al revés,

com més, més sorpresa després. I té, mira, tu:

La bondat no s’ amaga, deixa rastre,

és un desastre.

Jo també en vull escampar. Com tu.

Fa mal?”

Josep Grifoll



Mostrar, desnudar, poner en manifiesto algo, son algunas de las aseveraciones para la palabra exponer.  Pero, exponer qué en una exhibición de arte, me pregunto: ¿los cuadros?; ¿el artista?; ¿las ganas de saber?; ¿yo misma? Sin embargo al entrar a la exposición del artista Catalán Josep Grifoll en el local de la asociación Cultural Magatzen Voltaire, encontrarnos al propio artista, sentimos que hay una  transparencia, un valor y creencia por el arte que desborda el espacio. Y si sumado a esto somos participe de la música y la interpretación performativa del Colectivo Vueltabajo Teatro la experiencia nos expone y nos interpela los cinco sentidos. Quedamos expuesto al arte, a su necesidad y vitalitad, a su poder ancestral.

Josep Grifoll artista multidisciplinario de Caserras hacia tres años que no bajaba de su pueblo y el sábado pasado estuvo en Barcelona en la inauguración de su exposición. Con más de 50 cuadros en diferentes medios, el espacio del local se desbordó.  Antes miradas, caras, ojos grandes, chaquetas con pegamento, espejos, platos rotos, el trabajo de Grifoll nos envolvía en la necesidad misma de la creación. Pues su trabajo nos lleva al arte como medio de vida, de libertad de espantar y destapar la cabeza, por los ojos, por el tacto, por el fragmento mismo. Cada cuadro comunica un ansia de salirse, de ruptura, de ser visto;  y esto ya el cuerpo femenino recostado o el Picasso fragmentado hasta el collage. Hay una necesidad envuelta en la pasión en la pluma, la tinta, el pegamento, la madera, lo que sea que pueda exponer, pues es tan placentero que duele o viceversa. Sus cuadros se convierten en  poemas, en ese juego con lo infinito y con la vida misma que nos ha dejado sin palabras y que solo la imagen en sus diferentes medios y la poesía parecen rescatar.

 De esta manera el artista  que ha expuesto en Nueva York, Milán, Francia Madrid, Bilbao, Barcelona, presentó su trabajo realizado en diferentes medios como la madera, papel, platos telas y radiografías. La Repetición de figuras y patrones entre cabezas reconstruidas, pies con partituras, el cuerpo fragmentado, el cuerpo  mismo, nos dejaba la impresión de urgencia, de deseo y pulsión por el arte, por la vida misma en todas sus vivencias. Manifestando de esta forma el  arte su poder como un plano de deseo incontenible. La brocha que no pinta bien, como expresa uno de sus cuadros, no antepone ante su creación de la creación misma.

La necesidad de creación que también comparte el Colectivo Vueltabajo ocupó el espacio con sus performances. Con la música de Legner Libugsni, Carlos Carbajo, y la interpretación de cada uno de sus componentes Eury González Orsini, Zuleira Soto Román, Montse Griffol,  Juan Carlos Carillo y Luis Fe Rivera se concretizo la pulsión creadora en actos, en sonidos y olores.  Estos hicieron que el local sintiera la cebolla, que el barro se moldeara y destruyera en un mismo instante , que las bicicletas se columpiaran de los techos y que la poesía del mismo Grifoll fuera escuchada. El arte nos rodeó y  sumergió con el trabajo colectivo de estos artistas.  

De esta forma la noche estuvo marcada por le espacio ocupado y convertido en una instalación completa en donde todos estábamos interactuando con el arte. Se olía, se vea, es escuchaba y se sentía el arte. El espacio del Local del Magatzen Voltaire formó parte del quehacer cultura de Poble Sec. Con la exhibición de las obras del artista y poeta Josep Grifoll fue una noche donde el arte era el centro, el límite sin límite de la creación misma.  Así los medios se desbordaron, nos desnudaron y provocaron la exposición de nuestra mente, del hambre misma del arte, de expresar lo que se siente con lo que se sabe, con lo que necesita, con lo que se conoce, con lo que ni siquiera se puede decir: con todo. Al final quedé desnuda, pequeña, expuesta, pero glorificada ante la imagen misma que el verso no puede contener, el performance derrama y que en la pintura, el marcador, la brocha y la tierra misma contiene y Grifoll presenta y se presenta; expuestos todos, entonces.  



Limary Ruiz Aponte